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NO DEBERÁ DARSE A CONOCER HASTA LAS 10:00 (HORA DEL MERIDIANO DE GREENWICH) DEL 3 DE SEPTIEMBRE DE 2007

 

‘Desastre ganadero’: Animales de granja rústicos del Tercer Mundo corren peligro de extinción

 

Científicos exhortan a crear sin demora un banco genético de ganado para conservar las razas autóctonas

 

INTERLAKEN, SUIZA (3 DE SEPTIEMBRE DE 2007). Dado que, según el primer inventario mundial de animales de granja, muchas razas de ganado africano, asiático y latinoamericano corren peligro de extinción, los científicos del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR) exhortaron hoy a crear rápidamente bancos genéticos para conservar esperma y ovarios de animales de importancia crucial para la supervivencia futura de la población mundial.

 

El hecho de que se recurra en exceso a unas pocas razas de un puñado de especies de animales de granja —como las vacas Holstein-Friesian, de alto rendimiento lechero, las gallinas ponedoras White Leghorn y los cerdos Large White, de crecimiento rápido— está provocando la pérdida de un promedio de una raza ganadera por mes, según un informe publicado recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La vaca lechera blanca y negra Holstein-Friesian, por ejemplo, se encuentra ahora en 128 países y en todas las regiones del mundo. Un asombroso 90% del ganado vacuno de los países industrializados proviene de solo seis razas de alta productividad.

 

Para el informe titulado “Estado de los recursos genéticos del mundo”, compilado por la FAO, con contribuciones del Instituto Internacional de Investigación en Ganadería (ILRI) y otros grupos de investigación, se estudiaron animales de granja de 169 países. Casi el 70% de todas las razas ganaderas únicas del mundo se encuentran en países en desarrollo, de acuerdo con el informe, que se presentó a más de 300 autoridades de gobierno, científicos, criadores y productores pecuarios en la Primera Conferencia Técnica Internacional sobre los Recursos Zoogenéticos, que se celebra en Interlaken, Suiza, del 3 al 7 de septiembre de 2007.

 

“Hay razas valiosas que están desapareciendo a una velocidad alarmante”, dijo Carlos Seré, director general del ILRI. “En muchos casos ni siquiera sabremos el verdadero valor de una raza hasta que esta haya dejado de existir. Por este motivo debemos actuar ahora para conservar en bancos de genes lo que ha quedado”.

 

En el discurso de apertura que pronunció en el foro científico el primer día de la conferencia de Interlaken, Seré exhortó a crear rápidamente bancos de genes en África, como una de las cuatro medidas prácticas orientadas a caracterizar, utilizar y conservar mejor la base genética de animales de granja para los sistemas de producción ganadera de todo el mundo.

 

“Se trata de un importante paso en la dirección correcta”, afirmó Seré. “La comunidad internacional está comenzando a tomar conciencia de la gravedad de esta pérdida de diversidad genética animal. La FAO está encabezando procesos intergubernamentales encaminados a administrar mejor esos recursos. Llevará tiempo hasta que esas negociaciones den fruto, pero, mientras tanto, se pueden emprender algunas actividades para ayudar a salvar las razas que corren mayor riesgo”.

 

El ILRI, cuya misión es reducir la pobreza mediante la investigación pecuaria para el desarrollo, ayuda a países y regiones a salvar las razas indígenas especialmente adaptadas, para contribuir de este modo a la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo humano futuros.

 

Los países industrializados fundaron gran parte de sus economías en la producción pecuaria, y nada indica que en los países en desarrollo la situación resulte diferente. Actualmente en todo el mundo 1.000 millones de personas participan en la actividad ganadera, y para el 70% de los pobres de las zonas rurales el ganado constituye una parte importante de sus medios de subsistencia. “En el futuro previsible”, señala Seré, “los animales de granja continuarán ofreciendo los medios que permitirán a cientos de millones de personas escapar de la pobreza absoluta”.

 

En los últimos años, muchos pequeños productores de todo el mundo cambiaron sus animales tradicionales por razas de mayor rendimiento importadas de Europa y los Estados Unidos. Por ejemplo, en el norte de Viet Nam, las razas locales representaban el 72% de la población de cerdas en 1994, y en ocho años esa proporción se había reducido a apenas el 26%. De las catorce razas de cerdo locales, actualmente cinco son vulnerables, dos se encuentran en situación crítica y tres están en peligro de extinción.

 

Los científicos predicen que el ganado Ankole, nativo de Uganda —famoso por sus gráciles y gigantescos cuernos— podría enfrentar la extinción dentro de 20 años porque se lo está reemplazando rápidamente por ejemplares de Holstein-Friesian, que producen mucha más leche. Durante una sequía reciente, algunos agricultores que habían conservado sus ejemplares rústicos de Ankole pudieron recorrer con ellos a pie grandes distancias hasta las fuentes de agua, mientras que quienes los habían cambiado por razas importadas perdieron todos sus rebaños.

 

Seré observa que los animales de razas exóticas ofrecen a sus propietarios beneficios a corto plazo, ya que prometen mayor producción de carne, leche o huevos; sin embargo, advierte que también plantean un alto riesgo, puesto que muchas de esas razas no pueden afrontar fluctuaciones imprevistas del medio ambiente o brotes de enfermedades, cuando se las introduce en medios mucho más exigentes del mundo en desarrollo.

 

Crioconservación de esperma y óvulos en bancos

Tanto los científicos como los conservacionistas afirman que no podemos salvar todas las poblaciones de ganado. No obstante, el ILRI ha ayudado a sentar las bases para dar prioridad a los esfuerzos de conservación pecuaria en las regiones en desarrollo. En los seis últimos años ha elaborado una detallada base de datos, denominada Sistema de información sobre Recursos Genéticos de los Animales Domésticos (DAGRIS), que contiene información, derivada de investigaciones, sobre la distribución, las características y el estado de 669 razas de ganado bovino, ovejas, cabras, cerdos y gallinas autóctonas de África y Asia.

 

Seré propone acelerar cuatro medidas básicas para administrar mejor los recursos genéticos de los animales de granja.

 

1) Una primera estrategia consiste en alentar a los agricultores a mantener la diversidad genética “en pie”, es decir, mantener una variedad de razas autóctonas en las granjas. En su discurso, Seré instó a aplicar incentivos de mercado y políticas públicas acertadas gracias a las cuales fuera en interés del productor conservar la diversidad.

 

2) Otra forma de alentar a “mantener la diversidad en pie”, dijo Seré, es permitir una mayor movilidad de razas ganaderas a través de las fronteras nacionales. Cuando se trata de ganado, los agricultores tienen que “desplazarlo o perderlo”, afirmó. Si la distribución de las razas y el acceso a ellas es más amplio, será menos probable que determinadas razas y poblaciones desaparezcan por fluctuaciones del mercado, luchas civiles, desastres naturales o brotes de enfermedades.

 

3) La tercera estrategia que Seré defiende es a largo plazo y encierra un gran potencial para los agricultores de escasos recursos. Se denomina “landscape genomics” y combina técnicas avanzadas de genómica y levantamiento de mapas geográficos (GIS) para predecir qué razas están mejor preparadas para los distintos ambientes y circunstancias en todo el mundo.

 

4) Pero para que “landscape genomics” o cualquiera de las demás estrategias funcione, naturalmente los científicos necesitarán trabajar con una amplia diversidad genética pecuaria. Por esta razón, el cuarto método que Seré propone es un seguro a largo plazo, es decir, “poner algo en el banco”, mediante la creación de bancos genéticos en los que podrán almacenar semen, óvulos y embriones de animales de granja. 

 

“En los Estados Unidos, Europa, China, India y Sudamérica hay bancos genéticos bien organizados que están trabajando activamente para proteger la diversidad del ganado regional”, dijo Seré. “Lamentablemente, África ha quedado excluida, y esa ausencia se sufre en estos momentos, porque es una de las regiones donde subsiste la mayor riqueza de biodiversidad y es probable que se convierta en una zona crítica para la pérdida de razas en este siglo”.

 

Sin embargo, la creación de bancos de genes representa un primer paso importante hacia una política de protección ganadera a largo plazo. Seré señaló que esos bancos por sí mismos no constituyen la única respuesta a la conservación, particularmente si terminan convirtiéndose en “colecciones de estampillas” que nunca se usan.

 

“Distintos países ya están conservando sus recursos genéticos de animales indígenas. La comunidad internacional debe acudir en su auxilio”, dijo Seré. “Apoyamos el llamamiento de la FAO a la acción, y el CGIAR está preparado para ayudar a la comunidad internacional a llevar estas palabras a la práctica”.

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Acerca del ILRI:

El Instituto Internacional de Investigación Pecuaria (ILRI), con sede en Nairobi, tiene como campo de trabajo el área donde confluyen ganadería y pobreza; procura que la ciencia de buena calidad  y el fortalecimiento de la capacidad contribuyan a la reducción de la pobreza y al desarrollo sostenible. El ILRI actúa en África, Asia, América Latina y el Caribe, con oficinas en África oriental y occidental, Asia meridional y sudoriental, China y América Central. Para más información, sírvase visitar www.ilri.org.

 

Acerca del CGIAR:

El CGIAR es una alianza estratégica para investigaciones agrícolas dedicada a promover el crecimiento de la agricultura, mejorar los ingresos de los agricultores y proteger el medio ambiente. Brinda apoyo al ILRI y otros 14 centros de investigaciones en todo el mundo que llevan a cabo una labor estratégica para asegurar la alimentación en el futuro. Para más información, sírvase visitar www.cgiar.org.